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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Introducción



Los estimulantes son una clase de drogas que aumentan la actividad de las monoaminas, como la dopamina y la norepinefrina en el cerebro, lo que aumenta el libido, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la respiración, y disminuye el apetito. La dopamina lleva al cerebro los mensajes relacionados con la sensación de sentirse bien o de placer, mientras que la norepinefrina es la sustancia química en el cerebro que ayuda a que las personas puedan prestar atención y concentrarse. Los estimulantes incluyen algunos medicamentos que se usan para tratar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) como por ejemplo el metilfenidato (Ritalin) y las anfetaminas (Adderall). Éstas son sustancias con el potencial para mejorar la cognición en individuos sanos normales. Los estudiantes con frecuencia abusan de los medicamentos para el TDAH, como el Adderall, por el efecto que producen al estimular la agudeza mental y la concentración y los utilizan sin prescripción médica. En el siguiente blog se discutirá la psicofarmacología de estos medicamentos y su funcionamiento, si realmente ayudan en el mejoramiento cognitivo, en el aprendizaje y memoria en personas que los utilizan no médicamente. Además, se hablará sobre los efectos de estos estimulantes en el cerebro y el resto del cuerpo y las consecuencias de su consumo y abuso.






Psicofarmacología de Anfetamina y Metilfenidato


Históricamente, los estimulantes se usaron para tratar el asma y otros problemas respiratorios, la obesidad, los trastornos neurológicos y una variedad de otras dolencias. Sin embargo, al hacerse evidente su potencial para el abuso y la adicción, el uso médico de los estimulantes comenzó a disminuir. Hoy en día, los estimulantes se prescriben para tratar sólo algunas enfermedades, como el TDAH, la narcolepsia y en ocasiones la depresión, en las personas que no han respondido a otros tratamientos. En la lista de la Administración para el control de drogas (DEA, por sus siglas en inglés) están en la categoría II. Lo que significa que tienen un alto potencial de abuso, pero menos que las de la categoría I.

Fig. 1: Estructura química de Anfetamina y Metilfenidato



Los efectos beneficiosos y secundarios de estos fármacos pueden entenderse en términos de sus efectos sobre los neurotransmisores dopamina y norepinefrina. Estos neurotransmisores juegan un papel importante en la cognición, que afecta a los sistemas corticales y subcorticales que permiten a las personas enfocarse y prestar atención (Smith, 2011). El efecto terapéutico de las anfetaminas y el metilfenidato en el TDAH consiste principalmente en el aumento de los niveles de monoaminas en la corteza prefrontal y las regiones corticales y subcorticales que se proyectan a la misma, y este mecanismo es el responsable de la mejora de la cognición y el comportamiento en el TDAH (Smith, 2011).

El metilfenidato como Ritalin, inhibe principalmente la recaptación de dopamina por las neuronas presinápticas bloqueando los transportadores, dejando así más dopamina disponible en la sinapsis para interactuar con los receptores de la neurona postsináptica. Esta concentración de dopamina en la sinapsis aumenta la fuerza de la señal transmitida desde la neurona presináptica. Las anfetaminas como el Adderall, también afecta la recaptación, pero además, entra a la neurona presináptica y desplaza la dopamina aumentando la velocidad a la que neurotransmisor se libera hacia la sinapsis.


Fig. 2: Mecanismo de acción de Metilfenidato y Adderall a nivel de la sinapsis





Referencias:

Smith, M. E., & Farah, M. J. (2011). “Are Prescription Stimulants “Smart Pills”?: The Epidemiology and Cognitive Neuroscience of Prescription Stimulant Use by Normal Healthy Individuals”. NIH Public Access, 137(5): 717–741.


Funcionamiento de los estimulantes recetados en el mejoramiento cognitivo


Según estudios realizados en Estados Unidos y Canadá, se ha encontrado que las anfetaminas y metilfenidato sí ayudan en el mejoramiento de la concentración, pero no ayudan significativamente en el mejoramiento del aprendizaje. En cuanto a la memoria, se encontró que el uso de anfetaminas como Adderall no son efectivas para mejorar el aprendizaje y la memorización inmediata. Sin embargo, estos estudios han mostrado que tanto las anfetaminas como metilfenidato, si se utilizan para memoria a largo plazo, el aumento en retención es mucho mayor y significativo en comparación con la memorización a corto plazo.


Referencias:

Sepúlveda, D. R., Thomas, L. M., Mccabe, S. E., Cranford, J. A., Boyd, C. J., & Teter, C. J. (2011). “Misuse of Prescribed Stimulant Medication for ADHD and Associated Patterns of Substance Use: Preliminary Analysis Among College Students”. NIH Public Access, 24(6): 551–560.

Smith, M. E., & Farah, M. J. (2011). “Are Prescription Stimulants “Smart Pills”?: The Epidemiology and Cognitive Neuroscience of Prescription Stimulant Use by Normal Healthy Individuals”. NIH Public Access, 137(5): 717–741.

Efectos del uso y abuso de los estimulantes en el cerebro y el resto del cuerpo



Foto por:
http://www.clinicascita.com/es/noticias/item/los-efectos-de-los-estimulantes.html
Los estimulantes son un tipo de drogas que, como es de suponerse, estimulan la actividad cerebral. Estos producen un aumento de la agudeza mental, la atención y la energía; sin embargo, esto puede aumentar la presión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración. Los estimulantes actúan en el cerebro de manera similar a la familia de neurotransmisores cerebrales llamados monoaminas, que incluyen la norepinefrina y la dopamina. Los estimulantes aumentan los efectos de estas sustancias en el cerebro.

Cuando se habla de efectos secundarios debido al uso de anfetaminas como el Ritalin, se encuentran pérdida del apetito, problemas para dormir, ansiedad, irritabilidad, alucinaciones y comportamientos impulsivos. Los efectos secundarios que produce el metilfenidato son nerviosismo, insomnio, acidez, dolor de cabeza, tensión muscular, menor deseo sexual, pérdida de apetito y por consiguiente bajo peso, entre otros.  Sin embargo, la mayoría de los efectos secundarios son leves y pueden desaparecer de dos maneras: con el tiempo o reduciendo la dosificación.

El abuso de estimulantes puede llevar a que las personas se vuelvan dependientes o adictas a éstos, ya que producen tolerancia.. Los síntomas del abuso de metilfenidatos incluyen efectos sobre el sistema nervioso central y el sistema cardiovascular. En el sistema nervioso central se encuentran inquietud, psicosis, agitación y euforia. En cuanto a los cardiovasculares, se encuentran dolor de pecho, taquicardia e hipertensión. Las personas que abusan de las anfetaminas pueden experimentar agresividad, paranoia e incapacidad para ser una persona funcional (Berman et al., 2009).  Los efectos de intoxicación de éstos estimulantes incluyen sensación de euforia, aumento de energía y estado de alerta mental.

Los síntomas que pueden ser experimentados por la interrupción del uso de estimulantes son fatiga, depresión y trastornos en los patrones de sueño.



Referencias:

Berman, S., Kuczenski, R., McCracken, J., and London, E. (2009) "Potential adverse effects of amphetamine treatment on brain and behavior". Molecular Psychiatry. 14 (2): 123-142. 

Conclusión

Una gran cantidad de estudiantes universitarios están expuestos a la utilización de drogas ilícitas cuando comienzan la universidad. Esto puede deberse a que la gran mayoría de los jóvenes son responsables de manejar su medicación en ese momento. Según un estudio realizado por Moore y colaboradores (2014), se encontró que el uso de estimulantes es mayor en temporadas de altos niveles de estrés como lo es la primera semana de clases, temporada de "midterms" y exámenes finales. Además, se encontró que el uso de estimulantes es más común en estudiantes sub-graduados.


http://prescription-drug.addictionblog.org/what-is-adderall-used-for/

Desafortunadamente, han sido muy pocos los estudios que han examinado las consecuencias asociadas al uso no médico de los estimulantes; es por esto el desconocimiento que muchas personas tienen sobre sus efectos. A pesar del daño que pueden causar los estimulantes al utilizarlos con un fin no médico, el auge y la fácil accesibilidad de estos medicamentos ha sido tal que no son vistos como una droga con alto potencial de abuso. Es por esto que es de suma importancia crear conciencia sobre el uso no médico y los efectos adversos que estos puedan tener, ya sea física o psicológicamente. Esta tarea puede llevarse a cabo a través de los padres para que no faciliten el estimulante y tampoco los alienten a utilizarlos; además, se pueden crear grupos de prevención en las universidades.

http://depressivedisorder.blogspot.com/2010_11_01_archive.html

Referencias:

Moore, D., Burgard, D., Larson, R., and Ferm, M. (2014) "Psychostimulant use among college students during periods of high and low stress: An interdisciplinary approach utilizing both self-report and unobtrusive chemical sample data". Addictive Behaviors. 39 (5): 987-993.




martes, 2 de diciembre de 2014

Referencias útiles

Arria, M., Wilcox, H., Caldeira, K., Vincent, K., Garnier-Dykstra, L., and O’Grady,K. (2013) “Dispelling the myth of “smart drugs”: Cannabis and alcohol use problems predict nonmedical use of prescription stimulants for studying”. Addictive Behaviors. 38 (3): 1643-1650.

Bavarian, N., Flay, B., Ketcham, P., and Smit, E. (2013) “Illicit use of prescription stimulants in a college student simple: A theory-guided analysis”. Drug and Alcohol Dependence. 132 (3): 665-673.

Brandt, S., Taverna, E., and Hallock, R. (2014) “A survey of nonmedical use of tranquilizers, stimulants, and pain relievers among college students: Patterns of use among users and factors related to abstinence in non-users”. Drug and Alcohol Dependence. 143: 272-276.

Egan, K., Reboussin, B., Blocker, J., Wolfson, M., and Sutfin, E. (2013). “Simultaneous use of non-medical ADHD prescription stimulants and alcohol  among undergraduate students”. Drug and Alcohol Dependence. 131 (1-2): 71-77.

Franke, A. G., Lieb, K., & Hildt, E. (2012). “What users think about the differences between caffeine and illicit/prescription stimulants for cognitive enhancement”. PloS One, 7(6): e40047. 

Maul, J., and Advokat, C. (2013) “Stimulant medications for attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) improve memory of emotional stimuli in ADHD-diagnosed college students”. Pharmacology, Biochemistry and Behavior. 105: 58-62.

McCabe, S.E., West, B., Teter, C., and Boyd, C. (2014) “Trends in medical use, diversion, and nonmedical use of prescription medications among college students from 2003 to 2013: Connecting the dots”. Addictive Behaviors. 39 (7): 1176-1182.

Moore, D., Burgard, D., Larson, R., and Ferm, M. (2014) “Psychostimulant use among college students during periods of high and low stress: An interdisciplinary approach utilizing both self-report and unobtrusive chemical sample data”. Addictive Behaviors. 39 (5): 987-993.

Ragan, C., Bard, I., and Singh, I. (2013) “What should we do about student use of cognitive enhancers? An analysis of current evidence”. Neuropharmacology. 64: 588-595.

Sepúlveda, D.R., Thomas, L. M., McCabe, S. E., Cranford, J. A., Boyd, C. J., and Teter, C. J. (2011) "Misuse of Prescribed Stiulant Medication for ADHD and Associated Patterns of Substance Use: Preliminary Analysis Among College Students". NIH Public Access. 24 (6): 551-560.

Smith, M. E., & Farah, M. J. (2011). “Are Prescription Stimulants “Smart Pills”?: The Epidemiology and Cognitive Neuroscience of Prescription Stimulant Use by Normal Healthy Individuals”. NIH Public Access. 137 (5): 717–741.